Hace poco estuvimos alabando con algunos amigos y conocidos en Sevilla, a modo de Alabanza Underground. Antes del tiempo de alabanza, mientras estábamos orando y escuchando a Dios para ver qué es lo que él quería para esa noche, surgió el concepto de "la voz de Andalucía". Una voz que se estaba levantando y a la que nos sumábamos con un acto de alabanza en conjunto.
En este concepto se esconde algo de la esencia de lo que creemos que es Alabanza Underground. A menudo la parte más "financiera" de mi cerebro pregunta: "¿Por qué tenemos que viajar tanto con lo caro y difícil que es? ¿Por qué hay que ir y apoyar en vez de que vengan a observar?" La respuesta siempre la recibo cuando llegamos a un sitio y tenemos el privilegio de alabar con otras personas y apoyar su voz, no la nuestra. En Sevilla se aclaró un poco esta idea, al menos para mí.
La voz de Andalucía representa algo que Dios está levantando allí a través de gente dispuesta. En la Biblia hay abundantes ejemplos de esto. El más conocido se encuentra en
Ezequiel, capítulo 17, y es una ilustración de huesos que se levantan y son alentados por Dios hasta convertirse en una especie de ejército vivo. Dios llamó a Ezequiel y le pidió que profetizara sobre los huesos, y a través de esa profecía (que a menudo se hacía cantando) se van levantando y uniéndose a él como seres vivos. La voz de los lugares donde vamos está ya allí, levantándose, y Dios nos llama a ir y profetizar con ellos, unirnos a la voz, declarar que hay vida, y ver cómo se levanta la voz hasta convertirse en un coro potente.
Alabanza Underground consiste en un montón de gente esparcida por España y otros países que tienen una necesidad de alabar y un deseo de ver surgir voces locales vivientes, de los huesos secos que están esperando a ser vivificados. Cuando nos juntamos, cuando vamos a apoyarnos los unos a otros, cuando profetizamos sobre nuestros compañeros de batalla, a veces secos de golpes duros que han recibido, a veces ya animados, Dios inspira vida. No es un evento, no es un momento, no es un espectáculo.
Kenny, Madrid