Marcando el ritmo


Son muchas veces cuando el batería o el bajista marcan el ritmo de la canción, o incluso el que lleva ese día la alabanza lo ralentiza o hace que todo sea mucho más marcado o rápido. Es como casi llevar la canción, la intensidad. Pero son pocas veces cuando la iglesia es quien lleva ese ritmo, que no deja que pare esa canción, que llevan el peso de la alabanza, cuando a la iglesia le empiezan a molestar los músicos, no de una forma mala, sino que sobra en ese momento la música. Cuando las voces y ruidos surgen en unísono es cuando la iglesia está alabando no sugestionada por música. Me gustaría ver eso en todas nuestras reuniones como iglesia y cantando la esencia de lo siguiente:

Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.
Servid a Jehová con alegría;
venid ante su presencia con regocijo.
Reconoced que Jehová es Dios;
él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con alabanza;
alabadle, bendecid su nombre.
Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
y su verdad por todas las generaciones.
............................................................................Salmo 100



Dan, Madrid


3 comentarios:

kenny dijo...

Has descrito eso muy bien, gracias. La verdad es que la primera vez que ves que te está dirigiendo la iglesia o comunidad con la que adoras y tú sólo estás poniendo los acordes, es increíble. Ahora es lo que más buscamos, que ellos alaben y nosotros pongamos una base musical (o nada). Eso es lo que yo entiendo como alabanza en grupo.

marta dijo...

Por eso apago los plomos...

DEL_DAN 但 dijo...

drum&bass